En la actualidad hablamos de grandes avances tecnológicos y riqueza, contrastando con la pobreza actual y la falta de cobertura en las necesidades básicas de las personas. No podemos entrar en una carrera tecnológica a pasos agigantados cuando existen dolores latentes en nuestras ciudades.

Problemas como la percepción de inseguridad o la perdida de los espacios públicos, son solo muestras de que debemos integrar la carrera tecnológica con las necesidades básicas de cada individuo. Pero, ¿De qué manera podemos volver eficiente nuestro entorno?.

Existen tecnologías que nos ayudan a tener una medición y control de los servicios vitales para la sociedad. Un ejemplo de ello es la luz, una poderosa herramienta para incrementar la percepción de seguridad en las calles, capaz de recuperar el tejido social y recuperar los espacios públicos, mediante el control de la luz podemos optimizar el uso de la energía de manera que se reducen los costos y la contaminación lumínica.

Otro tipo de gestión es la movilidad en nuestras ciudades. Al sensorizar la ciudad se logra recabar datos, mismo que nos proporcionan información vital para la toma de decisiones, ya sea para el control semafórico, señalización horizontal o vertical, soluciones en cruceros clave, etc. El objetivo siempre será cubrir las distintas necesitas que tienen las personas al trasladarse de un lugar a otro.

La meta es lograr integrar cada uno de estas soluciones en nuestras ciudades y propiciar un ambiente de seguridad. Ciudades que sean capaces ser competitivas y eficientes, ciudades que sean inteligentes.